Una luz marca el camino desde el horizonte, mostrando un camino más que
lógico para hacer el esfuerzo en salir de este atolladero económico en el que
nos encontramos tod@s l@s venezolan@s.
Tal vez quien hace esta recomendación no es un
erudito de la economía, pero las recomendaciones que esboza son más que lógicas
en su planteamiento, había que hacer un análisis profundo de éste, o un banco
de trabajo donde la simulación nos arroje un resultado que se acerque a la
realidad, (hablando como computista) o ¿qué se yo? pero hay que escuchar a este
hombre quien desde la propia catacumba del pueblo, sintiéndose tan asediado
como todos nosotr@s, les presento al Dr. Emilio Hernández, quien es egresado de
la USB en Ciencias de la Computación, si, tal vez no tenga nada que ver con la economía,
pero hay personas que profundizan en un tema y muchas veces ven cosas que
otr@s, desde su profesión no lo ven, no estaría de más por lo menos considerar
las propuestas que él hace, bien sin más l@s dejo con su planteamiento:
La urgente y factible
estabilización de nuestras monedas
Emilio
Hernández:
El dólar
paralelo ya llegó a Bs. 400.000, después
de periódicas manifestaciones de júbilo
de las autoridades monetarias por supuestamente haber controlado la devaluación.
Especialmente notorias fueron las declaraciones de victoria cuando el dólar
rondaba los Bs. 20.000.
Cuando el dólar
llegue a Bs. 430.000, lo que posiblemente suceda esta misma semana, el bolívar
se habrá devaluado a la cien mil millonésima
parte del valor que tenía en 1983, hace 37 años.
Dicho de otro modo, sin las reconversiones del 2008 y el 2018, el dólar
estaría costando Bs. 430.000.000.000; en
letras son cuatrocientos treinta mil millones de bolívares.
La única
medida de éxito que dan los defensores de la
actual política monetaria es que “de
no haberlo hecho estaríamos peor”.
Nada menos científico que comparar contra un supuesto
que no existe o definir el éxito en relación
con una situación imaginaria.
Por su parte, el petro ha corrido mejor
suerte, pero también se ha devaluado y su valor de mercado
ronda el 35% de su valor nominal, valor determinado por una fórmula
expresada en el “white paper”
de 2018. Me pregunto: si no se va a defender con determinación
el valor nominal, ¿para qué
se define un valor nominal? Si no defendemos el valor nominal del petro, correrá
la misma suerte que el bolívar.
Ambos resultados de la política
monetaria se deben a la insistencia en implementar políticas
ortodoxas matizadas con ayudas sociales, políticas
que no solamente están asfixiando a los asalariados: han
saboteado la recuperación de la economía
y han permitido la dolarización. Las ayudas
sociales son necesarias, lo que debemos superar es la política
macroeconómica ortodoxa.
También
nos hemos estado excusando con el argumento de que la culpa es de las
agresiones yanquis. Esto es absolutamente cierto, nos están
atacando con fuerza y sin duda alguna la causa principal de nuestras crisis
monetaria y salarial, que derivan en una crisis de producción,
es la continuada agresión yanqui. Sin embargo, cabe preguntarse
¿nos hemos defendido bien en el plano
monetario? ¿es razonable esperar resultados
diferentes si seguimos aplicando las mismas políticas
monetarias?
Creo que el primer error económico
que hemos cometido es no darle la suficiente importancia al problema monetario.
“Destruye la moneda de un país
y destruirás al país”,
se ha escuchado por ahí muchas veces, lo que es cierto en gran
medida. El Estado tiene que garantizar la atención
de salud, la educación, la paz social…
y una moneda estable, condición indispensable para
una economía sana.
La efectividad de las medidas de ayuda
directa como el CLAP y la estrategia de control de la pandemia, así
como la estrategia de neutralización
de la violencia opositora e imperial, han sido exitosas y han evitado que la
situación de los asalariados venezolanos sea
extrema, pero tenemos el derecho y el deber de escalar de nuevo hacia los
niveles de bienestar económico que tuvimos hasta hace poco. Uno
de los aspectos fundamentales a recuperar es el aspecto monetario/salarial.
¿Se
puede defender el valor de nuestras monedas? Estoy convencido de que sí
y de que tenemos a nuestro alcance una estrategia para hacerlo.
Hay un error fundamental en el diseño
de nuestra política monetaria. A estas alturas ya
debería estar claro para todo el mundo que,
si no queremos capitular ante los yanquis, no hay manera de salir del
atolladero monetario si seguimos teniendo monedas fiduciarias cuyo valor sólo
esté determinado por la oferta y la
demanda, sin que el Estado pueda mover un dedo para garantizarlas. El espacio
de batalla económico liberal está
dominado por las fuerzas imperiales. No podemos ganar la guerra de la oferta y
la demanda, olvidémonos del mito de David contra Goliath.
Esto no parece estar claro para muchos.
El sesgo cognitivo neoliberal que caracteriza el pensamiento económico
ortodoxo, y que afecta a muchos revolucionarios, no permite entender otra forma
de definir una moneda que no sea fiduciaria.
Por favor, que alguien me diga qué
hace falta para convencernos de que no podemos seguir con un bolívar
y un petro que no estén garantizados por el Estado, es decir,
que no estén anclados a algún
bien de alta demanda.
Anclado es anclado, sin promesas vacías.
Anclado es anclado, sin realismo mágico
monetario. Anclado es anclado, no por un decreto, sino por una acción
económica contundente. Que alguien me diga
por qué debemos seguir una praxis monetaria
creada en los centros investigación
y desarrollo de las metrópolis, creada por ellos y para ellos.
Necesitamos una verdadera revolución
monetaria.
Espejismos económicos. Hemos visto correr por las redes
sociales y en declaraciones públicas algunos
espejismos con respecto a la “inminente”
recuperación monetaria.
“Usabilidad”
del petro.
Desde sectores que apoyan el uso del petro se dice con mucha insistencia que el
petro puede estabilizarse si se usa más
de lo que actualmente se usa, para todo tipo de transacción
en Venezuela. Supongo que lo dicen con la idea de que el petro eventualmente
sustituya al bolívar. Los defensores de la estrategia de
la "usabilidad" no han sabido explicar por qué
el bolívar, con toda la “usabilidad”
del mundo, fue devaluado a la cien mil millonésima
parte de su valor en 37 años. En mi opinión,
la estrategia de la estabilización
monetaria no debe cifrar esperanzas en la "usabilidad", porque el
aporte de ésta a la estabilidad monetaria, si bien
positivo, es muy pequeño. Especialmente en el escenario de
ataque deliberado a la(s) moneda(s) que hemos tenido y seguiremos teniendo.
Patrón
oro.
No recomiendo la acumulación excesiva de oro en
las bóvedas del BCV para implementar una
especie de patrón oro, porque, además
del tiempo que tomará acumularlo, ese oro será
el botín perfecto que justificará
una invasión yanqui. La invasión
a Irak se cobró en buena medida con piezas arqueológicas
y obras de arte invaluables del museo de Bagdad, la invasión
de Libia se pagó con las cuantiosas reservas
internacionales en dólares de este país.
El control de las riquezas minerales de estos países
fue simplemente un “plus”.
Si acumulamos mucho oro refinado en nuestras arcas, el costo de una invasión
se pagará al contado con ese oro. El control de
nuestro petróleo y otras riquezas será
considerado un “plus”
por los invasores. Tenemos el oro, está
en el subsuelo, es nuestro y siempre lo será,
administrémoslo con el tiempo.
Incremento de la producción. Nadie niega que
subir la producción será
beneficioso para la estabilización
monetaria y la economía. La estrategia no puede ser
simplemente decir que vamos a subir la producción
para estabilizar la moneda (y los salarios) porque, salvo efectos de rebote,
estaríamos hablando de un plazo de ¡20
años! creciendo a un promedio de ¡8%
anual!, para pasar del PIB actual al PIB que teníamos
en el 2012. El que lo dude, que saque la cuenta. Incidentalmente, no podremos
crecer a una tasa tan alta, que sólo
China ha logrado de modo tan consistente por tanto tiempo, sin que nuestras
monedas sean estables: el problema del huevo y la gallina. El incremento de la
producción es necesario, es vital. Sin embargo
su efecto en el bienestar del pueblo es de largo plazo y mientras tanto debemos
tomar medidas más urgentes para corregir los
desequilibrios. Uno de los desequilibrios más
urgentes para corregir es el desequilibrio monetario.
Soluciones urgentes: Anclajes reales y
factibles
Voy
a argumentar por qué se puede implementar un anclaje del
bolívar, así
como un anclaje del petro a su valor nominal.
Para que un anclaje sea efectivo no
hace falta sólo decirlo ni decretarlo. Hace falta
que haya una serie de medidas que implementen el anclaje de modo real y no
declarativo y que definan una realidad económica
contundente.
Primer anclaje: anclaje del bolívar
al precio de la gasolina. Debemos estar dispuestos a cambiar radicalmente la
forma como subsidiamos la gasolina. Debemos estar dispuestos a que la gasolina
tenga un precio alto y que el subsidio sea directo al bolsillo de los
ciudadanos, en bolívares. Tan dispuestos como estamos
dispuestos a hacer una Revolución.
Por un lado, el sistema de venta de la
gasolina, que se anunció como transitorio por 90 días,
lamentablemente fomentó el acaparamiento, el bachaqueo, el
malgasto de gasolina, largas colas, descontento, corrupción
en las bombas, etc. Todo por dar un subsidio en la forma de cupo en litros de
gasolina, en vez de dar el subsidio en bolívares,
directo a los ciudadanos.
Si el subsidio es en bolívares,
la reacción natural de la gente es ahorrar
gasolina, algo que estamos necesitando.
Si el subsidio es en litros de
gasolina, la reacción natural de mucha gente es gastar toda
la gasolina que le asignaron al mes, incluso hacer negocio con el remanente que
no usa a un precio intermedio entre el precio subsidiado y el precio
"internacional".
Hay que hacer cambios en el sistema de
venta de la gasolina, y tenemos una oportunidad de oro para implementar un
anclaje.
Si se vende la gasolina en bolívares
a un precio alto
y se da un subsidio en bolívares por el monto equivalente
a los litros de gasolina subsidiados, el efecto macroeconómico
será el de un anclaje del bolívar
al precio de la gasolina, manteniendo el subsidio a la gasolina.
Hagamos este razonamiento: si el bolívar
es el único medio para comprar gasolina en
Venezuela y el precio de la gasolina está
a nivel cuasi-internacional, *nadie venderá
sus bolívares por una cantidad irrisoria en dólares,
porque servirán para surtir gasolina*, que es
valiosa. Un anclaje indirecto o "light" pero anclaje, que está
en manos del Estado implementarlo.
El sistema de control por parte del
Estado es sencillo, le tiene que exigir el pago en bolívares
a las gasolineras cuando les surta la gandola. Ellos mismos comenzarán
a exigir el pago en bolívares. Tiene el efecto de retiro de bolívares
de la economía.
Complementando
esta medida de anclaje con la exigencia del pago de diversos impuestos y
servicios en bolívares, le daremos más
demanda al bolívar ya anclado del modo descrito. Después
de esta experiencia, podemos hacer luego lo mismo con los servicios: subirlos
pero dando un subsidio en bolívares para pagarlos.
Noten que el subsidio es el mismo que tenemos actualmente, pero implementado de
otro modo.
Es el Estado el que debe exigir el uso
del bolívar y el que puede definir un anclaje
en un producto que tiene precio internacional, como la gasolina. El anclaje del
bolívar al precio de la gasolina, con
subsidio en bolívares, es perfectamente factible.
Segundo anclaje: anclaje del petro
al precio de nuestros commodities de exportación.
Quien asegure que el petro está
anclado porque así lo dice el “white
paper”, está
viviendo una fantasía o percibe el mundo a través
del “razonamiento”
mágico. Los anclajes no son declarativos
sino reales. El supuesto anclaje del 2018 del petro a Bs. 3600 no funcionó
porque no se implementó el cambio real del petro por
bolívares a esa tasa, fue una declaración
desvinculada de lo que pasaba en la realidad.
Así
como el bolívar puede quedar anclado al precio
internacional (o cuasi-internacional) de la gasolina si de verdad se
vende gasolina a ese precio, el petro queda anclado al valor de nuestros
commodities de exportación si de verdad se venden los
commodities recibiendo petros a su valor nominal.
A efectos del pago de la factura
petrolera, de oro, diamantes, coltán,
etc., exportaciones que hace el Estado y no entes privados, el petro debe
funcionar como un “vale”
por $60, independientemente de su valor de mercado. O un valor cercano a los
$60, según sea la cotización
del día en dólares
que indique el “white paper”.
Es importante que se entienda lo
siguiente. No importa si quien está
pagando lo compró en el mercado secundario más
barato, la medida de que el Estado lo reciba como un “vale”
por $60 hará que el valor de mercado se ubique en
un punto de equilibrio más cercano a los $60, por supuesto, en
la medida en que haya demandantes para comprar los commodities de exportación
del Estado venezolano. No estaremos “inyectando”
dólares (que no tenemos) para estabilizar
el mercado cambiario del petro, estaremos “inyectando”
petróleo y otros commodities.
La diferencia entre el valor de mercado
y el valor nominal debemos reducirla lo más
que podamos, pero no podemos hacerlo si no recibimos el petro a su valor
nominal. Salvando las distancias, es como los bonos que emite la república
o PDVSA, denominados en dólares. Se pagan a valor nominal, no a
valor de mercado. Eso evita que se devalúen
infinitamente, como ha sucedido con el bolívar
y no queremos que suceda con el petro.
Tercer
anclaje:
anclaje entre el bolívar y el petro.
La fluctuación
entre el bolívar y el petro, como si el petro fuera
una moneda extranjera, es el resultado más
nítido del sesgo cognitivo neoliberal que
nos ha aquejado. Las dos monedas son nuestras, podemos definir una política
monetaria que las haga funcionar en bloque contra el dólar,
pero hemos decidido hacer del petro una moneda tan inalcanzable para el
ciudadano común como cualquier divisa.
Tendríamos
la unión entre el bolívar
y el petro para combatir al dólar. En la unión
está la fuerza, y no sólo
aplica en el mundo político.
Insisto en las enormes ventajas
monetarias y macroeconómicas de hacer una paridad fija entre
el bolívar y el petro, ambos previamente
anclados a bienes de alta demanda. Pagar en bolívares
sería como pagar en petros y viceversa.
El bolívar
se beneficiaría de la fortaleza del petro y el petro
se beneficiaría de la “usabilidad”
del bolívar. Pagar en bolívares
sería como pagar en petros y viceversa, a
la tasa de cambio correspondiente. El petro sería
como un billete de altísima denominación
del bolívar. No es conveniente exigir el pago
en petros de momento a nivel de detal, porque la sociedad todavía
no tiene músculo para hacerlo (conocimiento,
cobertura de celular, disposición, etc). Para eso está
el bolívar.
Propuesta
concreta
Siempre trato de ir más
allá del análisis.
A todo el mundo le gustan los análisis,
especialmente si son análisis que nos exculpan y desvelan lo
que ya sabemos, que los culpables son los yanquis y su guerra económica.
Pero los análisis son insuficientes, hay que pasar
a las propuestas. Insisto, nos están
atacando, pero debemos contraatacar.
Si por mí
fuera, haría este conjunto de medidas y anuncios.
Los números pueden variar dependiendo del
momento de la implementación de estas medidas.
1) Se recibe el petro a valor
nominal para todas las exportaciones del Estado. Esto hay que anunciarlo
con mucha claridad. A efectos de las exportaciones de todo tipo, quienes paguen
con petros, total o parcialmente, se le reciben esos petros al valor que dice
el “white paper”
(unos $60) y no al valor que diga algún
“exchange”
dominado por un mercado controlado por el enemigo. Si esto no se entiende,
estaremos decretando la devaluación
infinita del petro, como la que hemos tenido con el bolívar.
2) Se decreta la paridad fija entre
el bolívar y el petro a razón
de Bs. 20.000.000 por petro. Hemos dejado devaluar el bolívar
frente al petro de 3600 a 21.000.000 de bolívares.
Establezcamos una paridad que quede fija de ahora en adelante a un valor
redondeado que facilite la conversión.
Tenemos dos monedas que deben combatir juntas al dólar
y cuyas diferencias deben limitarse a que el petro debe recibirse como moneda
de pago de las exportaciones venezolanas y el bolívar
debe cumplir las funciones que tiene por mandato constitucional.
El bolívar
terminará recuperando su espacio para las
operaciones de menudeo, mientras que el petro tendrá
su uso como moneda para pagar nuestros commodities (una especie de divisa) así
como moneda para operaciones de montos altos, como compra-venta de inmuebles,
de vehículos, etc.
3) Se crean sendos fondos en bolívares
y en petros, emitiendo las cantidades necesarias, para garantizar que los
bancos del Estado puedan honrar el cambio bolivar-petro a razón
de 20.000.000 por petro. La implementación
de la paridad fija entre el bolívar y el petro, ambos
previamente anclados a bienes de alta demanda, permitirá
comenzar a recuperar la masa monetaria que ha perdido la economía,
en beneficio del dólar. En la actualidad la liquidez
monetaria en bolívares equivale a unos 10 millones de
petros y ya hay 5 millones de petros circulando, por lo que puede crearse el
fondo en petros sin emitir más petros que los que
han sido emitidos (preminados), es decir, 100 millones. Crear los fondos no
implica ponerlos a circular en conjunto: en una operación
de cambio hecha por el Estado utilizando estos fondos, el egreso de una moneda
implicará necesariamente el ingreso de la otra.
Si la operación se realiza en el mercado secundario,
no cambiará la masa monetaria de bolívares
ni petros.
4) La gasolina pasa a costar Bs.
160.000 por litro (precio único)
en todas las bombas.
Si un petro equivale a unos $60, el petro podrá
comprar 120 litros de gasolina (calculada a $0,50) en Venezuela. Los 20.000.000
de bolívares de paridad fija con el petro
deberían comprar los mismos 120 litros de
gasolina, lo que da un aproximado de Bs. 160.000 por litro. El valor de la
gasolina podrá fluctuar, por decisión
del Estado.
5) Se otorgará
un subsidio de Bs 9.600.000 mensuales
por concepto de gasolina y/o transporte (60 litros mensuales) por el sistema
Patria.
En estos momentos debemos ahorrar gasolina, en especial aquella que no se esté
usando para actividades productivas. Si alguien necesita más
de 60 litros mensuales, la diferencia debería
estar justificada en su productividad, es decir, en sus ganancias. En otras
palabras, pagar la diferencia de sus ganancias. El valor del subsidio podrá
fluctuar si fluctúa el valor del litro de gasolina. Quien
no tenga vehículo puede recibir el subsidio para emplearlo en transporte, en
especial si es trabajador activo.
Los
anclajes previamente establecidos evitarán
la devaluación por incremento de la masa monetaria,
siempre que se mantenga la determinación
del Estado de honrar los anclajes y que exista la demanda actual o percepción
de demanda futura, por tales bienes.
En el caso de la gasolina, los bolívares
otorgados por subsidio regresarán mayormente a las
arcas del Estado, donde quedan neutralizados, en gran medida como pago de
gasolina en las bombas. No hay que preocuparse porque haya un porcentaje de
compatriotas que decidan emplear parte del subsidio recibido en otros rubros
diferentes a la gasolina porque (1) habrá
un ahorro de gasolina para el Estado y (2) esos bolívares
servirán de estímulo
a la demanda, que tanto estamos necesitando.
6) El Estado le exigirá
el pago en bolívares a las bombas de gasolina. Las bombas pueden
cobrarle a sus clientes en cualquier moneda, pero deben pagar la gasolina en
bolívares para que esos bolívares,
salgan de circulación. Es un escenario de retiro de bolívares
de la economía, esos bolívares
que se pusieron a rodar con el subsidio de Bs. 9.600.000. Hay que reconstruir
el circulante en bolívares progresivamente.
7) Las unidades de transporte tendrán
un subsidio directo en bolívares acorde con algún
criterio, como el número de asientos de la unidad y el
kilometraje recorrido. Hay que sentarse a echar números,
cosa que no debe ser tan difícil como lanzar
cohetes al espacio. También tendrán
que pagar la gasolina en la bomba, en bolívares.
Idealmente el subsidio debe corresponder a una cantidad inferior a la
necesaria, para que el transporte tenga una justificación
económica por el resto de la gasolina que
consuma.
Conclusiones
Con
estas medidas, tendríamos el bolívar
anclado a la gasolina y el petro anclado a los commodities de exportación
(al aceptarlo a valor nominal).
Tendremos un escenario donde el
desplazamiento del dólar de nuestra economía
será factible. Si logramos estabilizar
nuestras monedas, el dólar dejará
de utilizarse progresivamente.
Cuando saquemos papel moneda otra vez,
con la moneda razonablemente estabilizada, el papel moneda del dólar
quedará con uso marginal en la economía,
la gente tenderá a guardarlo y no usarlo (Ley de
Gresham).
Regresaremos
al uso del bolívar, en realidad, del dueto
bolivar-petro.
Tenemos
con qué: ¡Venceremos!
Esto yo lo calificaría como un ensayo majistral, pordemas interesante y repito,
lógico, pero en realidad ¿quien es este señor? (...) Bien, aqui les dejo una
entrevista que le hizo el diario CiudadCCS.
Saludos,
disfrutenla.
Muchos personajes, con distintas profesiones se
preocupan y al mismo tiempo andan en la búsqueda de soluciones para salir de la
crisis económica en la que estamos sumergidos, entre ellos destaca el profesor
Emilio Hernández, doctor en ciencias de la computación y docente de la
Universidad Simón Bolívar (USB).
Esa crisis es producto de varios factores internos
y externos, como la permanente especulación y la escasez de productos, que como
consecuencia repercuten en la continua devaluación (con tendencia a
desaparecer) de nuestra moneda nacional. Pero de acuerdo con el profesor
Hernández, la lucha está encaminada (o dirigida) al rescate del bolívar como
moneda principal del país.
El profesor Hernández es un estudioso del tema
monetario, y a través de las ciencias de la computación se ha dedicado a servir
de asesor voluntario a varias oficinas públicas y a personas que se lo
soliciten sobre las funciones del petro, el cual en combinación con el bolívar
pueden establecer, a mediano plazo, alguna estabilidad en las relaciones
comerciales de los asalariados y pequeños comerciantes en el país.
De principio asegura que “para superar las
dificultades en las cuales estamos hacen falta medidas económicas directas
relacionadas con los temas de producción, comercialización y la parte fiscal,
porque es necesario aplicar mayores impuestos a los que más tienen y al mismo
tiempo evitar gastos superfluos”.
— ¿Cómo llegó a los estudios económicos en su
condición de doctor en ciencias de la computación?
— Primero me interesé en el fenómeno de las
criptomonedas, el cual se rige bajo la ciencia de la computación y de sistemas
distribuidos, establecidos en el 2010. Posteriormente me fui interesando en los
sistemas monetarios, puesto que las criptomonedas irrumpen en el plano
internacional. De manera que se puede utilizar ese sistema en nuestras
relaciones comerciales con el exterior, es decir, colocarle un precio aceptable
al petro, que en definitiva mejoraría la economía nacional.
O sea, que cuando se exporte petróleo u otro
producto se establece, por ejemplo, el barril o la medida de otro producto, se
cobra en oro y luego se hace la conversión en bolívares para las relaciones
comerciales internas y de esa manera hace que desaparezcan las divisas
extranjeras, tales como el dólar o el euro.
Coloco como ejemplo: si alguien llega a China con
dólares no son recibidos en los comercios. La persona tiene que ir a una casa
de cambio y obtener yuanes para poder realizar las operaciones. Igual sucede en
los países europeos, donde no reciben dólares. Es necesario cambiar las divisas
extranjeras en euros.
— ¿Cuál es la influencia de la criptomoneda en la
economía nacional?
— La devaluación permanente del bolívar, lo cual he
señalado en varias ocasiones y sigo repitiendo, trajo como consecuencia una
crisis de dinero en efectivo y desarrolló otros métodos de pago en Venezuela,
entre ellos el pago con criptomonedas, pero no hay un uso generalizado con este
tipo de divisa, con excepción quizás del petro, que comienza a tener una
influencia incipiente en la economía nacional.
— ¿Se vislumbra la aplicación de medidas para
fortalecer la utilización del bolívar como moneda nacional?
— El bolívar no se ha abandonado, se pagan salarios
en bolívares, los bonos del Sistema Patria son en bolívares y la mayoría de las
transacciones de poco monto en el país son en bolívares. Sin embargo, se debe
retomar el mandato constitucional de que el bolívar sea la única moneda de uso
en el país.
Es necesario comprender que Venezuela no puede
cobrar impuestos en dólares o euros, por lo tanto es necesario obligar a las
grandes empresas, que poseen suficientes cantidades en dólares, que hagan la
conversión en bolívares o petros, para que cancelen con estas divisas. De esa
manera las monedas nacionales serán utilizadas en el comercio interno, que
servirá para buscar estabilidad en la economía.
En cada oportunidad que realizo asesoría voluntaria
insisto que en Venezuela solo se deberían aceptar bolívares o petros, porque
dejar que sigan las operaciones con el dólar es perjudicial en grado sumo para
cualquier tipo de nuestras operaciones económicas.
— ¿Se pueden combinar el bolívar y la criptomoneda
como medios de circulación en la economía nacional?
— El petro debería tenerse como un billete de alta
denominación del bolívar. En lo que el Ejecutivo nacional tome la decisión de
establecer ese valor para el petro, el bolívar realmente se establecerá.
Como moneda para hacer trading de criptomonedas no
ha tenido éxito. De hecho se cotiza a la cuarta parte de su valor oficial. Eso
indica que la estrategia de libre fluctuación bolívar-petro y petro-dólar no ha
tenido éxito. Es momento de darle fuerza al petro, otorgándole exclusividad
para ciertas operaciones de comercio exterior y de darle fuerza al bolívar
estableciendo una paridad fija con el petro, para las relaciones económicas
internas.
— ¿O sea que las medidas adoptadas hasta ahora
fueron por falta de conocimientos en la materia?
— No, los que han tomado esas medidas hasta ahora
no es por falta de conocimientos, ni tampoco se les puede llamar traidores. Lo
que sucede es que la mayoría tienen una formación neoliberal o capitalista, que
le viene desde la cuarta república y no han superado el sistema anterior y es
lo que perjudica a la economía nacional, es decir, la falta de una formación
verdaderamente revolucionaria.
Repito que nos acosa el fantasma del
neoliberalismo, lamentablemente. Nos amenaza el peor de los neoliberalismos, no
el del enemigo que al fin de cuentas lo tenemos enfrente y lo podemos combatir,
sino el que llevamos dentro, como convicción inadvertida, producto del
bombardeo mediático, colonizador y capitalista.
Así es nuestra Revolución, donde lo bueno a veces
tiene su mancha antirrevolucionaria, como la corrupción. Pero al mismo tiempo
pienso que el camino más corto a la estabilidad del bolívar es la equivalencia
del bolívar con el petro, a un tipo de cambio razonable. Al mismo tiempo,
debemos darle una enorme solidez al petro como moneda que representa nuestra
riqueza mineral, creando diversos instrumentos financieros, para el comercio
exterior.
Tenemos un libre cambio del bolívar a tasa de dólar
criminal, que inexplicablemente las instituciones del gobierno emulan. Pero me
consta que en ese gabinete hay patriotas que quieren defender nuestro bolívar y
revertir el avance del dólar como moneda de circulación nacional. Lo mejor
sería colocar en el comercio exterior el petro con un máximo de valor y el
bolívar en todo tipo de relaciones en el mercado interno, como manda la
Constitución.
______
Biografía Mínima
Nació en
Caracas, el 27 de enero de 1963. Estudió la primaria en la Escuela Municipal
Santiago Mariño, situada en San Bernardino, y la secundaria en el Liceo Andrés Bello,
parroquia Candelaria.
Cursó estudios en la Universidad Simón Bolívar (USB), donde obtuvo el título de
Ingeniero de Sistemas, y en la Universidad de Southampton, Inglaterra, se
graduó de doctor en Ingeniería de la Computación, conocimientos que destinó a
observar las situaciones de las criptomonedas, y por esa vía llegó a establecer
sus investigaciones y enseñanzas sobre las ciencias económicas.
Tiene muchos años dedicado a la docencia en la USB y asesoramiento a entes
oficiales.
Texto Julio Barazarte