Una luz marca el camino desde el horizonte, mostrando un camino más que lógico para hacer el esfuerzo en salir de este atolladero económico en el que nos encontramos tod@s l@s venezolan@s.
Tal vez quien hace esta recomendación no es un erudito de la economía, pero las recomendaciones que esboza son más que lógicas en su planteamiento, había que hacer un análisis profundo de éste, o un banco de trabajo donde la simulación nos arroje un resultado que se acerque a la realidad, (hablando como computista) o ¿qué se yo? pero hay que escuchar a este hombre quien desde la propia catacumba del pueblo, sintiéndose tan asediado como todos nosotr@s, les presento al Dr. Emilio Hernández, quien es egresado de la USB en Ciencias de la Computación, si, tal vez no tenga nada que ver con la economía, pero hay personas que profundizan en un tema y muchas veces ven cosas que otr@s, desde su profesión no lo ven, no estaría de más por lo menos considerar las propuestas que él hace, bien sin más l@s dejo con su planteamiento:
La urgente y factible estabilización de nuestras monedas
Emilio Hernández:
El dólar paralelo ya llegó a Bs. 400.000, después de periódicas manifestaciones de júbilo de las autoridades monetarias por supuestamente haber controlado la devaluación. Especialmente notorias fueron las declaraciones de victoria cuando el dólar rondaba los Bs. 20.000.
Cuando el dólar llegue a Bs. 430.000, lo que posiblemente suceda esta misma semana, el bolívar se habrá devaluado a la cien mil millonésima parte del valor que tenía en 1983, hace 37 años. Dicho de otro modo, sin las reconversiones del 2008 y el 2018, el dólar estaría costando Bs. 430.000.000.000; en letras son cuatrocientos treinta mil millones de bolívares.
La única medida de éxito que dan los defensores de la actual política monetaria es que “de no haberlo hecho estaríamos peor”. Nada menos científico que comparar contra un supuesto que no existe o definir el éxito en relación con una situación imaginaria.
Por su parte, el petro ha corrido mejor suerte, pero también se ha devaluado y su valor de mercado ronda el 35% de su valor nominal, valor determinado por una fórmula expresada en el “white paper” de 2018. Me pregunto: si no se va a defender con determinación el valor nominal, ¿para qué se define un valor nominal? Si no defendemos el valor nominal del petro, correrá la misma suerte que el bolívar.
Ambos resultados de la política monetaria se deben a la insistencia en implementar políticas ortodoxas matizadas con ayudas sociales, políticas que no solamente están asfixiando a los asalariados: han saboteado la recuperación de la economía y han permitido la dolarización. Las ayudas sociales son necesarias, lo que debemos superar es la política macroeconómica ortodoxa.
También nos hemos estado excusando con el argumento de que la culpa es de las agresiones yanquis. Esto es absolutamente cierto, nos están atacando con fuerza y sin duda alguna la causa principal de nuestras crisis monetaria y salarial, que derivan en una crisis de producción, es la continuada agresión yanqui. Sin embargo, cabe preguntarse ¿nos hemos defendido bien en el plano monetario? ¿es razonable esperar resultados diferentes si seguimos aplicando las mismas políticas monetarias?
Creo que el primer error económico que hemos cometido es no darle la suficiente importancia al problema monetario. “Destruye la moneda de un país y destruirás al país”, se ha escuchado por ahí muchas veces, lo que es cierto en gran medida. El Estado tiene que garantizar la atención de salud, la educación, la paz social… y una moneda estable, condición indispensable para una economía sana.
La efectividad de las medidas de ayuda directa como el CLAP y la estrategia de control de la pandemia, así como la estrategia de neutralización de la violencia opositora e imperial, han sido exitosas y han evitado que la situación de los asalariados venezolanos sea extrema, pero tenemos el derecho y el deber de escalar de nuevo hacia los niveles de bienestar económico que tuvimos hasta hace poco. Uno de los aspectos fundamentales a recuperar es el aspecto monetario/salarial.
¿Se puede defender el valor de nuestras monedas? Estoy convencido de que sí y de que tenemos a nuestro alcance una estrategia para hacerlo.
Hay un error fundamental en el diseño de nuestra política monetaria. A estas alturas ya debería estar claro para todo el mundo que, si no queremos capitular ante los yanquis, no hay manera de salir del atolladero monetario si seguimos teniendo monedas fiduciarias cuyo valor sólo esté determinado por la oferta y la demanda, sin que el Estado pueda mover un dedo para garantizarlas. El espacio de batalla económico liberal está dominado por las fuerzas imperiales. No podemos ganar la guerra de la oferta y la demanda, olvidémonos del mito de David contra Goliath.
Esto no parece estar claro para muchos. El sesgo cognitivo neoliberal que caracteriza el pensamiento económico ortodoxo, y que afecta a muchos revolucionarios, no permite entender otra forma de definir una moneda que no sea fiduciaria.
Por favor, que alguien me diga qué hace falta para convencernos de que no podemos seguir con un bolívar y un petro que no estén garantizados por el Estado, es decir, que no estén anclados a algún bien de alta demanda.
Anclado es anclado, sin promesas vacías. Anclado es anclado, sin realismo mágico monetario. Anclado es anclado, no por un decreto, sino por una acción económica contundente. Que alguien me diga por qué debemos seguir una praxis monetaria creada en los centros investigación y desarrollo de las metrópolis, creada por ellos y para ellos. Necesitamos una verdadera revolución monetaria.
Espejismos económicos. Hemos visto correr por las redes sociales y en declaraciones públicas algunos espejismos con respecto a la “inminente” recuperación monetaria.
“Usabilidad” del petro. Desde sectores que apoyan el uso del petro se dice con mucha insistencia que el petro puede estabilizarse si se usa más de lo que actualmente se usa, para todo tipo de transacción en Venezuela. Supongo que lo dicen con la idea de que el petro eventualmente sustituya al bolívar. Los defensores de la estrategia de la "usabilidad" no han sabido explicar por qué el bolívar, con toda la “usabilidad” del mundo, fue devaluado a la cien mil millonésima parte de su valor en 37 años. En mi opinión, la estrategia de la estabilización monetaria no debe cifrar esperanzas en la "usabilidad", porque el aporte de ésta a la estabilidad monetaria, si bien positivo, es muy pequeño. Especialmente en el escenario de ataque deliberado a la(s) moneda(s) que hemos tenido y seguiremos teniendo.
Patrón oro. No recomiendo la acumulación excesiva de oro en las bóvedas del BCV para implementar una especie de patrón oro, porque, además del tiempo que tomará acumularlo, ese oro será el botín perfecto que justificará una invasión yanqui. La invasión a Irak se cobró en buena medida con piezas arqueológicas y obras de arte invaluables del museo de Bagdad, la invasión de Libia se pagó con las cuantiosas reservas internacionales en dólares de este país. El control de las riquezas minerales de estos países fue simplemente un “plus”. Si acumulamos mucho oro refinado en nuestras arcas, el costo de una invasión se pagará al contado con ese oro. El control de nuestro petróleo y otras riquezas será considerado un “plus” por los invasores. Tenemos el oro, está en el subsuelo, es nuestro y siempre lo será, administrémoslo con el tiempo.
Incremento de la producción. Nadie niega que subir la producción será beneficioso para la estabilización monetaria y la economía. La estrategia no puede ser simplemente decir que vamos a subir la producción para estabilizar la moneda (y los salarios) porque, salvo efectos de rebote, estaríamos hablando de un plazo de ¡20 años! creciendo a un promedio de ¡8% anual!, para pasar del PIB actual al PIB que teníamos en el 2012. El que lo dude, que saque la cuenta. Incidentalmente, no podremos crecer a una tasa tan alta, que sólo China ha logrado de modo tan consistente por tanto tiempo, sin que nuestras monedas sean estables: el problema del huevo y la gallina. El incremento de la producción es necesario, es vital. Sin embargo su efecto en el bienestar del pueblo es de largo plazo y mientras tanto debemos tomar medidas más urgentes para corregir los desequilibrios. Uno de los desequilibrios más urgentes para corregir es el desequilibrio monetario.
Soluciones urgentes: Anclajes reales y factibles
Voy a argumentar por qué se puede implementar un anclaje del bolívar, así como un anclaje del petro a su valor nominal.
Para que un anclaje sea efectivo no hace falta sólo decirlo ni decretarlo. Hace falta que haya una serie de medidas que implementen el anclaje de modo real y no declarativo y que definan una realidad económica contundente.
Primer anclaje: anclaje del bolívar al precio de la gasolina. Debemos estar dispuestos a cambiar radicalmente la forma como subsidiamos la gasolina. Debemos estar dispuestos a que la gasolina tenga un precio alto y que el subsidio sea directo al bolsillo de los ciudadanos, en bolívares. Tan dispuestos como estamos dispuestos a hacer una Revolución.
Por un lado, el sistema de venta de la gasolina, que se anunció como transitorio por 90 días, lamentablemente fomentó el acaparamiento, el bachaqueo, el malgasto de gasolina, largas colas, descontento, corrupción en las bombas, etc. Todo por dar un subsidio en la forma de cupo en litros de gasolina, en vez de dar el subsidio en bolívares, directo a los ciudadanos.
Si el subsidio es en bolívares, la reacción natural de la gente es ahorrar gasolina, algo que estamos necesitando.
Si el subsidio es en litros de gasolina, la reacción natural de mucha gente es gastar toda la gasolina que le asignaron al mes, incluso hacer negocio con el remanente que no usa a un precio intermedio entre el precio subsidiado y el precio "internacional".
Hay que hacer cambios en el sistema de venta de la gasolina, y tenemos una oportunidad de oro para implementar un anclaje.
Si se vende la gasolina en bolívares a un precio alto y se da un subsidio en bolívares por el monto equivalente a los litros de gasolina subsidiados, el efecto macroeconómico será el de un anclaje del bolívar al precio de la gasolina, manteniendo el subsidio a la gasolina.
Hagamos este razonamiento: si el bolívar es el único medio para comprar gasolina en Venezuela y el precio de la gasolina está a nivel cuasi-internacional, *nadie venderá sus bolívares por una cantidad irrisoria en dólares, porque servirán para surtir gasolina*, que es valiosa. Un anclaje indirecto o "light" pero anclaje, que está en manos del Estado implementarlo.
El sistema de control por parte del Estado es sencillo, le tiene que exigir el pago en bolívares a las gasolineras cuando les surta la gandola. Ellos mismos comenzarán a exigir el pago en bolívares. Tiene el efecto de retiro de bolívares de la economía.
Complementando esta medida de anclaje con la exigencia del pago de diversos impuestos y servicios en bolívares, le daremos más demanda al bolívar ya anclado del modo descrito. Después de esta experiencia, podemos hacer luego lo mismo con los servicios: subirlos pero dando un subsidio en bolívares para pagarlos. Noten que el subsidio es el mismo que tenemos actualmente, pero implementado de otro modo.
Es el Estado el que debe exigir el uso del bolívar y el que puede definir un anclaje en un producto que tiene precio internacional, como la gasolina. El anclaje del bolívar al precio de la gasolina, con subsidio en bolívares, es perfectamente factible.
Segundo anclaje: anclaje del petro al precio de nuestros commodities de exportación.
Quien asegure que el petro está anclado porque así lo dice el “white paper”, está viviendo una fantasía o percibe el mundo a través del “razonamiento” mágico. Los anclajes no son declarativos sino reales. El supuesto anclaje del 2018 del petro a Bs. 3600 no funcionó porque no se implementó el cambio real del petro por bolívares a esa tasa, fue una declaración desvinculada de lo que pasaba en la realidad.
Así como el bolívar puede quedar anclado al precio internacional (o cuasi-internacional) de la gasolina si de verdad se vende gasolina a ese precio, el petro queda anclado al valor de nuestros commodities de exportación si de verdad se venden los commodities recibiendo petros a su valor nominal.
A efectos del pago de la factura petrolera, de oro, diamantes, coltán, etc., exportaciones que hace el Estado y no entes privados, el petro debe funcionar como un “vale” por $60, independientemente de su valor de mercado. O un valor cercano a los $60, según sea la cotización del día en dólares que indique el “white paper”.
Es importante que se entienda lo siguiente. No importa si quien está pagando lo compró en el mercado secundario más barato, la medida de que el Estado lo reciba como un “vale” por $60 hará que el valor de mercado se ubique en un punto de equilibrio más cercano a los $60, por supuesto, en la medida en que haya demandantes para comprar los commodities de exportación del Estado venezolano. No estaremos “inyectando” dólares (que no tenemos) para estabilizar el mercado cambiario del petro, estaremos “inyectando” petróleo y otros commodities.
La diferencia entre el valor de mercado y el valor nominal debemos reducirla lo más que podamos, pero no podemos hacerlo si no recibimos el petro a su valor nominal. Salvando las distancias, es como los bonos que emite la república o PDVSA, denominados en dólares. Se pagan a valor nominal, no a valor de mercado. Eso evita que se devalúen infinitamente, como ha sucedido con el bolívar y no queremos que suceda con el petro.
Tercer anclaje: anclaje entre el bolívar y el petro.
La fluctuación entre el bolívar y el petro, como si el petro fuera una moneda extranjera, es el resultado más nítido del sesgo cognitivo neoliberal que nos ha aquejado. Las dos monedas son nuestras, podemos definir una política monetaria que las haga funcionar en bloque contra el dólar, pero hemos decidido hacer del petro una moneda tan inalcanzable para el ciudadano común como cualquier divisa.
Tendríamos la unión entre el bolívar y el petro para combatir al dólar. En la unión está la fuerza, y no sólo aplica en el mundo político.
Insisto en las enormes ventajas monetarias y macroeconómicas de hacer una paridad fija entre el bolívar y el petro, ambos previamente anclados a bienes de alta demanda. Pagar en bolívares sería como pagar en petros y viceversa.
El bolívar se beneficiaría de la fortaleza del petro y el petro se beneficiaría de la “usabilidad” del bolívar. Pagar en bolívares sería como pagar en petros y viceversa, a la tasa de cambio correspondiente. El petro sería como un billete de altísima denominación del bolívar. No es conveniente exigir el pago en petros de momento a nivel de detal, porque la sociedad todavía no tiene músculo para hacerlo (conocimiento, cobertura de celular, disposición, etc). Para eso está el bolívar.
Propuesta concreta
Siempre trato de ir más allá del análisis. A todo el mundo le gustan los análisis, especialmente si son análisis que nos exculpan y desvelan lo que ya sabemos, que los culpables son los yanquis y su guerra económica. Pero los análisis son insuficientes, hay que pasar a las propuestas. Insisto, nos están atacando, pero debemos contraatacar.
Si por mí fuera, haría este conjunto de medidas y anuncios. Los números pueden variar dependiendo del momento de la implementación de estas medidas.
1) Se recibe el petro a valor nominal para todas las exportaciones del Estado. Esto hay que anunciarlo con mucha claridad. A efectos de las exportaciones de todo tipo, quienes paguen con petros, total o parcialmente, se le reciben esos petros al valor que dice el “white paper” (unos $60) y no al valor que diga algún “exchange” dominado por un mercado controlado por el enemigo. Si esto no se entiende, estaremos decretando la devaluación infinita del petro, como la que hemos tenido con el bolívar.
2) Se decreta la paridad fija entre el bolívar y el petro a razón de Bs. 20.000.000 por petro. Hemos dejado devaluar el bolívar frente al petro de 3600 a 21.000.000 de bolívares. Establezcamos una paridad que quede fija de ahora en adelante a un valor redondeado que facilite la conversión. Tenemos dos monedas que deben combatir juntas al dólar y cuyas diferencias deben limitarse a que el petro debe recibirse como moneda de pago de las exportaciones venezolanas y el bolívar debe cumplir las funciones que tiene por mandato constitucional.
El bolívar terminará recuperando su espacio para las operaciones de menudeo, mientras que el petro tendrá su uso como moneda para pagar nuestros commodities (una especie de divisa) así como moneda para operaciones de montos altos, como compra-venta de inmuebles, de vehículos, etc.
3) Se crean sendos fondos en bolívares y en petros, emitiendo las cantidades necesarias, para garantizar que los bancos del Estado puedan honrar el cambio bolivar-petro a razón de 20.000.000 por petro. La implementación de la paridad fija entre el bolívar y el petro, ambos previamente anclados a bienes de alta demanda, permitirá comenzar a recuperar la masa monetaria que ha perdido la economía, en beneficio del dólar. En la actualidad la liquidez monetaria en bolívares equivale a unos 10 millones de petros y ya hay 5 millones de petros circulando, por lo que puede crearse el fondo en petros sin emitir más petros que los que han sido emitidos (preminados), es decir, 100 millones. Crear los fondos no implica ponerlos a circular en conjunto: en una operación de cambio hecha por el Estado utilizando estos fondos, el egreso de una moneda implicará necesariamente el ingreso de la otra. Si la operación se realiza en el mercado secundario, no cambiará la masa monetaria de bolívares ni petros.
4) La gasolina pasa a costar Bs. 160.000 por litro (precio único) en todas las bombas. Si un petro equivale a unos $60, el petro podrá comprar 120 litros de gasolina (calculada a $0,50) en Venezuela. Los 20.000.000 de bolívares de paridad fija con el petro deberían comprar los mismos 120 litros de gasolina, lo que da un aproximado de Bs. 160.000 por litro. El valor de la gasolina podrá fluctuar, por decisión del Estado.
5) Se otorgará un subsidio de Bs 9.600.000 mensuales por concepto de gasolina y/o transporte (60 litros mensuales) por el sistema Patria. En estos momentos debemos ahorrar gasolina, en especial aquella que no se esté usando para actividades productivas. Si alguien necesita más de 60 litros mensuales, la diferencia debería estar justificada en su productividad, es decir, en sus ganancias. En otras palabras, pagar la diferencia de sus ganancias. El valor del subsidio podrá fluctuar si fluctúa el valor del litro de gasolina. Quien no tenga vehículo puede recibir el subsidio para emplearlo en transporte, en especial si es trabajador activo.
Los anclajes previamente establecidos evitarán la devaluación por incremento de la masa monetaria, siempre que se mantenga la determinación del Estado de honrar los anclajes y que exista la demanda actual o percepción de demanda futura, por tales bienes.
En el caso de la gasolina, los bolívares otorgados por subsidio regresarán mayormente a las arcas del Estado, donde quedan neutralizados, en gran medida como pago de gasolina en las bombas. No hay que preocuparse porque haya un porcentaje de compatriotas que decidan emplear parte del subsidio recibido en otros rubros diferentes a la gasolina porque (1) habrá un ahorro de gasolina para el Estado y (2) esos bolívares servirán de estímulo a la demanda, que tanto estamos necesitando.
6) El Estado le exigirá el pago en bolívares a las bombas de gasolina. Las bombas pueden cobrarle a sus clientes en cualquier moneda, pero deben pagar la gasolina en bolívares para que esos bolívares, salgan de circulación. Es un escenario de retiro de bolívares de la economía, esos bolívares que se pusieron a rodar con el subsidio de Bs. 9.600.000. Hay que reconstruir el circulante en bolívares progresivamente.
7) Las unidades de transporte tendrán un subsidio directo en bolívares acorde con algún criterio, como el número de asientos de la unidad y el kilometraje recorrido. Hay que sentarse a echar números, cosa que no debe ser tan difícil como lanzar cohetes al espacio. También tendrán que pagar la gasolina en la bomba, en bolívares. Idealmente el subsidio debe corresponder a una cantidad inferior a la necesaria, para que el transporte tenga una justificación económica por el resto de la gasolina que consuma.
Conclusiones
Con estas medidas, tendríamos el bolívar anclado a la gasolina y el petro anclado a los commodities de exportación (al aceptarlo a valor nominal).
Tendremos un escenario donde el desplazamiento del dólar de nuestra economía será factible. Si logramos estabilizar nuestras monedas, el dólar dejará de utilizarse progresivamente.
Cuando saquemos papel moneda otra vez, con la moneda razonablemente estabilizada, el papel moneda del dólar quedará con uso marginal en la economía, la gente tenderá a guardarlo y no usarlo (Ley de Gresham).
Regresaremos al uso del bolívar, en realidad, del dueto bolivar-petro.
Tenemos con qué: ¡Venceremos!
Esto yo lo calificaría como un ensayo majistral, pordemas interesante y repito,
lógico, pero en realidad ¿quien es este señor? (...) Bien, aqui les dejo una
entrevista que le hizo el diario CiudadCCS.
Saludos, disfrutenla.
Muchos personajes, con distintas profesiones se preocupan y al mismo tiempo andan en la búsqueda de soluciones para salir de la crisis económica en la que estamos sumergidos, entre ellos destaca el profesor Emilio Hernández, doctor en ciencias de la computación y docente de la Universidad Simón Bolívar (USB).
Esa crisis es producto de varios factores internos y externos, como la permanente especulación y la escasez de productos, que como consecuencia repercuten en la continua devaluación (con tendencia a desaparecer) de nuestra moneda nacional. Pero de acuerdo con el profesor Hernández, la lucha está encaminada (o dirigida) al rescate del bolívar como moneda principal del país.
El profesor Hernández es un estudioso del tema monetario, y a través de las ciencias de la computación se ha dedicado a servir de asesor voluntario a varias oficinas públicas y a personas que se lo soliciten sobre las funciones del petro, el cual en combinación con el bolívar pueden establecer, a mediano plazo, alguna estabilidad en las relaciones comerciales de los asalariados y pequeños comerciantes en el país.
De principio asegura que “para superar las dificultades en las cuales estamos hacen falta medidas económicas directas relacionadas con los temas de producción, comercialización y la parte fiscal, porque es necesario aplicar mayores impuestos a los que más tienen y al mismo tiempo evitar gastos superfluos”.
— ¿Cómo llegó a los estudios económicos en su condición de doctor en ciencias de la computación?
— Primero me interesé en el fenómeno de las criptomonedas, el cual se rige bajo la ciencia de la computación y de sistemas distribuidos, establecidos en el 2010. Posteriormente me fui interesando en los sistemas monetarios, puesto que las criptomonedas irrumpen en el plano internacional. De manera que se puede utilizar ese sistema en nuestras relaciones comerciales con el exterior, es decir, colocarle un precio aceptable al petro, que en definitiva mejoraría la economía nacional.
O sea, que cuando se exporte petróleo u otro producto se establece, por ejemplo, el barril o la medida de otro producto, se cobra en oro y luego se hace la conversión en bolívares para las relaciones comerciales internas y de esa manera hace que desaparezcan las divisas extranjeras, tales como el dólar o el euro.
Coloco como ejemplo: si alguien llega a China con dólares no son recibidos en los comercios. La persona tiene que ir a una casa de cambio y obtener yuanes para poder realizar las operaciones. Igual sucede en los países europeos, donde no reciben dólares. Es necesario cambiar las divisas extranjeras en euros.
— ¿Cuál es la influencia de la criptomoneda en la economía nacional?
— La devaluación permanente del bolívar, lo cual he señalado en varias ocasiones y sigo repitiendo, trajo como consecuencia una crisis de dinero en efectivo y desarrolló otros métodos de pago en Venezuela, entre ellos el pago con criptomonedas, pero no hay un uso generalizado con este tipo de divisa, con excepción quizás del petro, que comienza a tener una influencia incipiente en la economía nacional.
— ¿Se vislumbra la aplicación de medidas para fortalecer la utilización del bolívar como moneda nacional?
— El bolívar no se ha abandonado, se pagan salarios en bolívares, los bonos del Sistema Patria son en bolívares y la mayoría de las transacciones de poco monto en el país son en bolívares. Sin embargo, se debe retomar el mandato constitucional de que el bolívar sea la única moneda de uso en el país.
Es necesario comprender que Venezuela no puede cobrar impuestos en dólares o euros, por lo tanto es necesario obligar a las grandes empresas, que poseen suficientes cantidades en dólares, que hagan la conversión en bolívares o petros, para que cancelen con estas divisas. De esa manera las monedas nacionales serán utilizadas en el comercio interno, que servirá para buscar estabilidad en la economía.
En cada oportunidad que realizo asesoría voluntaria insisto que en Venezuela solo se deberían aceptar bolívares o petros, porque dejar que sigan las operaciones con el dólar es perjudicial en grado sumo para cualquier tipo de nuestras operaciones económicas.
— ¿Se pueden combinar el bolívar y la criptomoneda como medios de circulación en la economía nacional?
— El petro debería tenerse como un billete de alta denominación del bolívar. En lo que el Ejecutivo nacional tome la decisión de establecer ese valor para el petro, el bolívar realmente se establecerá.
Como moneda para hacer trading de criptomonedas no ha tenido éxito. De hecho se cotiza a la cuarta parte de su valor oficial. Eso indica que la estrategia de libre fluctuación bolívar-petro y petro-dólar no ha tenido éxito. Es momento de darle fuerza al petro, otorgándole exclusividad para ciertas operaciones de comercio exterior y de darle fuerza al bolívar estableciendo una paridad fija con el petro, para las relaciones económicas internas.
— ¿O sea que las medidas adoptadas hasta ahora fueron por falta de conocimientos en la materia?
— No, los que han tomado esas medidas hasta ahora no es por falta de conocimientos, ni tampoco se les puede llamar traidores. Lo que sucede es que la mayoría tienen una formación neoliberal o capitalista, que le viene desde la cuarta república y no han superado el sistema anterior y es lo que perjudica a la economía nacional, es decir, la falta de una formación verdaderamente revolucionaria.
Repito que nos acosa el fantasma del neoliberalismo, lamentablemente. Nos amenaza el peor de los neoliberalismos, no el del enemigo que al fin de cuentas lo tenemos enfrente y lo podemos combatir, sino el que llevamos dentro, como convicción inadvertida, producto del bombardeo mediático, colonizador y capitalista.
Así es nuestra Revolución, donde lo bueno a veces tiene su mancha antirrevolucionaria, como la corrupción. Pero al mismo tiempo pienso que el camino más corto a la estabilidad del bolívar es la equivalencia del bolívar con el petro, a un tipo de cambio razonable. Al mismo tiempo, debemos darle una enorme solidez al petro como moneda que representa nuestra riqueza mineral, creando diversos instrumentos financieros, para el comercio exterior.
Tenemos un libre cambio del bolívar a tasa de dólar criminal, que inexplicablemente las instituciones del gobierno emulan. Pero me consta que en ese gabinete hay patriotas que quieren defender nuestro bolívar y revertir el avance del dólar como moneda de circulación nacional. Lo mejor sería colocar en el comercio exterior el petro con un máximo de valor y el bolívar en todo tipo de relaciones en el mercado interno, como manda la Constitución.
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Biografía Mínima
Nació en
Caracas, el 27 de enero de 1963. Estudió la primaria en la Escuela Municipal
Santiago Mariño, situada en San Bernardino, y la secundaria en el Liceo Andrés Bello,
parroquia Candelaria.
Cursó estudios en la Universidad Simón Bolívar (USB), donde obtuvo el título de
Ingeniero de Sistemas, y en la Universidad de Southampton, Inglaterra, se
graduó de doctor en Ingeniería de la Computación, conocimientos que destinó a
observar las situaciones de las criptomonedas, y por esa vía llegó a establecer
sus investigaciones y enseñanzas sobre las ciencias económicas.
Tiene muchos años dedicado a la docencia en la USB y asesoramiento a entes
oficiales.
Texto Julio Barazarte
